Me gustan los sabores amargos. Me gustan los sabores amargos y cada día mi paladar se acostumbra más al embarrado y áspero tacto del sabor amargo.
Son sabores que engañan, que esconden mucho más de lo que muestran. Tienen una primera impresión que decepciona, pero una fidelidad y una tosquedad que me enternece.
Son sabores rurales y despreocupados por su recibimiento público, sabores que no temen al rechazo. Son el pomelo, el mate y el chocolate negro. Son la tónica, la cerveza y el caramelo de café.
Son también los aires del Norte y la lluvia de la primavera. Las lágrimas de la victoria y las de la derrota. Los libros de tapa dura, los discos de vinilo, los vinos viejos, la goma quemada, el timón de mercurio, los zapatos con agujeros, los estanques verdes y el perfume de nenúfar.
Me gustan los sabores amargos. Me gusta que mi lengua se encoja al principio y que vaya confiándose poco a poco. Me gustan los procesos lentos. Me gusta edificar. Sobre todo me gusta arriesgarme y tener qué perder, tener mucho que perder; y la eternidad por ganar.
Me gusta poner toda la carne en el asador, y que la carne se haga mucho, incluso que se queme y se chamusque y que adquiera ese sabor amargo de carboncillo. Me gustan los sabores amargos antes de ir a dormir.
Sabores como el del calabacín, el del yoghurt natural y el de las cerezas jóvenes. Sabores como el del periódico, el del jabón y el de la escarola.
Me gusta morder la piel de la naranja y la del limón, porque son muy tímidas. Tímidas como el sabor a cobre y a ocre.
Me gusta ser naturalmente irracional, como el sabor amargo, y pasar desapercibido y experimentar mi debilidad, y ser auténtico como el sabor amargo lo es. Fuerza que se hace perfecta en la flaqueza.
En definitiva, me apasiona el sabor amargo, el gran incomprendido, el rechazado entre sus hermanos dulces, salados y ácidos.
Es muy sencillo, solamente tienes que coger mis retinas, cógelas por el borde, porque aunque no son muy delicadas se ensucian si las coges por el centro. Cuando las hayas echado en el vidrio con agua, entonces añade un poco de nitrato de amonio y apaga la luz.
Pon un cuadradito de papel cebolla (de unos 5 centímetros de lado) encima del vidrio. Es importante que el papel cebolla sea de color fucsia.
Cuando el nitrato reaccione con mis pupilas, la imagen quedará revelada en el papel cebolla.
Entonces verás que sueño en blanco y negro y tú no te lo creías, verás también que le tengo miedo a la oscuridad, verás que mis recuerdos tienen banda sonora, pero que mi futuro desafina.
Si te fijas con cuidado también verás como usaba libros de almohada, para leérmelos mientras dormía, verás que inventaba instrumentos de música con botes de lápices, y que hablaba con ratones de fieltro.
Espero que encuentres todo de tu agrado.
Cuando hayas terminado, lávalas con abundante agua, y si eres tan amable, colócalas otra vez en su sitio, entre mi mirada y mi pensamiento.
PD: si quieres te las alquilo por tiempo indefinido, pues me sobran los ojos para contemplarte
Únete a mí. Únete a mi lucha. Únete a mi sueño. Vibra conmigo. Miremos al futuro con valor y desafiantes. Sepamos que podemos hacer cambiar de dirección al gigante esférico hipnotizado que lleva girando automáticamente millones de años.
Dame la mano y sujétala con fuerza, porque nos vamos a necesitar, porque nos van a necesitar, porque les vamos a necesitar. Ahora llena tus pulmones de aire, tanto como si fueran a estallar. Y ahora otra vez. Y una vez más.
No hace falta más saliva, ni más tinta, ni más savia bruta. No hacen falta más hojas de papel, ni más acordes, ni más estética.
Necesitamos poesía natural, orgánica, y libre. Necesitamos hacer poesía con nuestra vida. Pero no cantos que se oigan a lo largo y ancho del mundo, sino un canto que suene débilmente en cada corazón humano.
Siente el frío que te rodea y que te quema la cara y que quiere herir tu corazón.
Y ahora que ya está todo listo, ahora que estamos preparados, ahora que vamos a quemar nuestros pasos en una sola dirección, que vamos a inflamar el alma de la única razón incandescente para inyectar sangre tibia al mundo, te pido que nos miremos.
Déjame pedirte con infinita humildad que gires tus pupilas magníficas y victoriosas hacia mi, que me dejes reflejarme en tus iris desnudos, que me permitas saborear tan solo un miligramo de tu infinito y tiernísimo amor.
Hagamos ya la apuesta y pongamos nuestro corazón como prenda.
Él duerme. Él duerme profundamente. Él duerme despreocupado, duerme a pierna suelta. Él ronca. Él sueña. ¿Qué sueña? Sueña que sueña. Sueña soñando y soñándose. Pero no se despierta, porque el sueño aún le sabe a poco. Es demasiado interesante como para despertar ahora. Aunque él sabe que duerme, pero eso lo hace más apasionante. Pisa el Sol, sus pies desnudos acarician la piel del Sol, y está tibia. Es agradable.
Ahora respira agua. Agua fluyendo dentro y fuera de su pecho. Fluyendo libre, fluyendo viva. Eso le refresca. Le enternece.
Él come hierba. Mastica las tiernas briznas cubiertas de rocío. Él saborea el verdor del Norte, saborea el espesor tropical del Sur.
Él hace el pino en una nube. Con las dos manos. Con una mano. Y se columpia de las estrellas. Constelaciones y juguetes. Juguetes y constelaciones. Cinturón de Orión.
Y salta de una estrella a otra. Y a cada salto suena una nota. Algunas bonitas. Otras no.
Esta sí. Esta también. Esta no.
Y en el último salto todos sus músculos se congelan. Rigidez. Ni un sólo movimiento. ¡Quieto! Es como hielo. Los hilos le levantan. Los hilos le tumban. Como una marioneta. Pero no es una marioneta. Es libre. Y está frío. ¿Por qué? Porque le han tumbado sobre el hielo.
¡Y qué cómodo es dormir sobre hielo! Hielo congelado, duro y transparente. Hielo natural. Hielo que sana y duele, a la vez, hielo síncrono.
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Ella duerme. Ella duerme preocupada, duerme a duermevela. Ella respira. Ella sueña. ¿Qué sueña? Sueña que sueña. Sueña soñando y soñándose. Pero no se despierta, porque el sueño aún le sabe a poco. Es demasiado interesante como para despertar ahora. Aunque ella sabe que duerme, pero eso lo hace más apasionante.
Ella tiene alas y vuela. Vuela arriba y abajo. Y arriba y abajo. Y abajo y arriba. Y aun más arriba. Ella se sienta en la Luna. Y está blandita. Y no es de queso, sino de nata montada. Besa la Luna. Y es dulce. Muy dulce. Su lengua baila con la nata, y la Luna baila con el sueño de ella.
Ella baila. Baila desnuda. Desnuda de miedos. Vestida de papel. Papel de seda, de ese que se arruga. Papel femenino, femenino e incógnito. Con cintas en el pelo. Cintas rosas y amarillas. Rosas como lo que se esconde debajo de las uñas. Amarillas como los destellos de su iris.
Ahora ella corre. Corre lejos. Corre arriba de la montaña, donde el aire es ligero y huele a nada. Nada le duele. Sigue corriendo. Menos aire. Sigue corriendo. Menos aire aún.
Se ahoga en su propio afán. Lenta agonía de victoria. Y entonces reposa. Sobre sí misma, recostada. Recostada en su costado, de costado en la costa.
Las olas relajan las plantas de sus pies. Porque están doloridas. La espuma de las olas le hace cosquillas entre los dedos de los pies. Y el sonido de las olas le encanta. Le encanta como el olor a galletas de su abuela. Como el calor de la leña crepitando en su salón. Como los abrazos de perfume y como los susurros con lágrimas. Pero no lágrimas amargas. Lágrimas tiernas.
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Tiernas como las briznas de hierba que él come. Tiernas como las lágrimas que a ella le susurran.
al comienzo sólo un humilde parpadeo insignificante, esquivo, tímido un parpadeo diminuto y fugaz
y la empatía reúne parpadeos que silenciosos entonan la oda de los sisbrisados
repentinas lúminas que penetran los ópices de mimbrel frigiando el desencanto, la dulzura y la miel
rempasos de fedonia que acarrean sinteles de tu iris y que silabean arpegios encadenados vuelan esta noche y las demás anhelando tu deshielo y mi inherencia
glory
majesty
y también humility
descansa de tu epopeya reina blanca que los coros de los hombres vienen a salvarte
Ya llevo 20 años estudiando a la raza humana. Como estaba establecido en las cláusulas de la misión que me encomendasteis desde el CSEVA (Consejo Superior para el Estudio de la Vida Ajena) con este correo adjunto mi informe sobre el estudio de esta raza, la humana, al igual que unos apéndices con material gráfico sobre sus costumbres, tradiciones, cultura y un último apéndice (que considero sumamente importante, pues era un concepto nuevo para mi) que recopila información sobre lo que los humanos llaman "sentimientos".
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La raza humana es una raza muy diferente a las que estamos habituados a estudiar. Tecnológicamente es muy inferior a la nuestra, por lo que no supone un riesgo para nuestra supervivencia, pero tiene un alto potencial de desarrollo, ya que es la curiosidad y el afán por el saber lo que les impulsa a seguir investigando y aplicando lo que llaman "ciencia" a sus nuevos inventos y descubrimientos.
Se organizan mediante Estados o Países, la mayoría de ellos provienen de una configuración histórica y están formados por una Nación o pueblo (grupo de personas con la misma cultura, tradición, idioma, historia...) aunque a veces se dan irregularidades en esta configuración.
Estas irregularidades han sido origen de guerras y desavenencias entre diferentes Estados, o de forma interna, produciéndose guerras civiles o división de Estados.
Dentro de los Estados, se organizan de diversas formas, la más habitual es la democracia (sistema en el que el "poder" reside en las personas, estas eligen representantes) aunque no siempre funciona adecuadamente. En otros Estados del mundo se observan dictaduras (todo el poder reside en una persona) que habitualmente acaban por corromper a los dictadores y siembran grandes desigualdades sociales.
A nivel mundial se puede observar una situación muy parecida al comportamiento de los humanos cuando aún son crías (niños lo llaman ellos). Algunos niños tienen más juguetes que otros, más películas, comida más rica... En función de la familia en la que les ha tocado nacer; cuando los niños se percatan de estas diferencias (en el colegio) habitualmente es la indiferencia o incluso el orgullo de ser más poderosos los sentimientos (ver documento adjunto) que experimentan. De tal forma que los seres humanos no conocen la caridad, la solidaridad, el compartir y el desprendimiento hasta que crecen un poco más.
De tal forma que quiero creer que ocurre lo mismo con el orden político mundial. Bajo mi punto de vista, y con un anhelo que incita mi opinión, algunos Estados son todavía como niños, egocéntricos y despreocupados por todo lo que no les cambia su orden estatal o su bienestar, mientras otros países lloran y se lamentan por la mala suerte que han tenido. En mi opinión, cuando estos Estados crezcan y se desarrollen, empezarán a madurar en su actuar internacional.
En cuanto a su moralidad y los principios que rigen su actuar hay mucha diversidad.
Al igual que nosotros, en las sociedades se observa el fenómeno religioso, aunque hay una gran diversidad de religiones hay tres mayoritarias: el judaísmo, el cristianismo y el Islam.
Las dos últimas provienen del judaísmo, siendo esta la más primitiva y el origen de las otras dos.
Estas religiones tienen además de unos credos parecidos, unas moralidades provenientes de sus credos muy diversas. De tal forma que los habitantes creyentes del mundo rigen (o dicen regir) su actuar mediante la moralidad deducida de su credo, haciendo converger razón, conciencia y fe.
En cuanto a la población agnóstica mundial rige (o dice regir) su actuar mediante los principios de la razón y la conciencia.
En las sociedades del mundo se encuentra también un fenómeno que los humanos denominan arte. Básicamente el arte es la expresión de los sentimientos (ver apéndice) mediante una expresión sensorial (visual, auditiva, táctil...) que despierta los sentimientos del que recibe los impulsos sensoriales provenientes de una obra de arte.
De todas formas, se observan grandes lagunas que impiden el desarrollo de los habitantes, sobre todo en las sociedades occidentales. Existen numerosos fenómenos que siembran la vida de los occidentales de inseguridad, desilusión, apatía y fragilidad. Por ejemplo, la ligereza con la que toman sus compromisos vitales entre dos seres humanos, todos los actos que atentan contra la vida humana: de forma criminal (homicidio, tortura, extorsión, chantaje...) y de forma criminal, pero oculta a muchas conciencias (aborto, eutanasia...). Además a todo esto se suma el ritmo de vida de las sociedades consumistas, en las que la persona cobra valor en función de sus posesiones; estas sociedades consumistas están derrochando la riqueza natural de su planeta para llenar con el consumismo el vacío que deja en sus vidas la poca calidad de sus relaciones humanas.
De tal forma que en estas sociedades se observa un mecanicismo y un tremendo individualismo que, en mi opinión y en los resultados me baso, está desarraigando a la persona de su realidad más profunda, haciéndola incapaz para establecer relaciones interpersonales desinteresadas y de calidad, lo que conlleva una inestabilidad y una infelicidad a lo largo de la vida de las personas, que son incapaces de ver más lejos de su propia desgracia.
Como conclusiones sobre el estudio de la raza humana encuentro que es una raza aún muy joven que todavía no se ha estabilizado en ningún tipo de orden social y personal, por lo que es un mundo muy caótico a día de hoy.
A pesar de ello, he encontrado que la raza humana, y debido a lo que ellos llaman sentimientos (ver apéndice), tiene un gran potencial para convertirse en una raza, en la cual, las sociedades aseguren el pleno desarrollo personal, de forma íntegra, coherente, solidaria y empática, con una organización estatal justa, que asegure un orden político, económico y social perfecto y equitativo.
Son ejemplo de ello todas las iniciativas ecológicas, solidarias, de no-violencia, de desarme, y movimientos altruistas que dan esperanza a la situación actual de su raza.
En este aspecto tendremos mucho que aprender de ellos en los próximos años, pero mientras tanto confiemos en que algún día se atrevan a dar ese salto mortal. Porque quien tiene una misión, tiene que cumplirla aunque se suma en el más profundo y tenebroso abismo, aunque se le exija un salto mortal sobre otro salto mortal.
Me despido y vuelvo a casa, con la esperanza de que mirando el contenido audiovisual adjunto y el apéndice sobre los sentimientos hayáis conseguido entender y asimilar la raza humana, a la vez que compadeceros por su situación pero alegraos en la esperanza de su cambio inminente.
Batido de fresa, hamburguesa con queso, tarta de queso y dulce de leche, brownie, cookies, sandwich mixto, helado de vainilla, Coca-Cola, helado con soda, soda con helado, soda con soda, palitos de mozarella, nachos con queso, batido de chocolate con chocolate batido, fresas con nata, nata montada, pastel de manzana y un café, latté por supuesto.
Ah! y una buena conversación que también es importante.
Mírate, míranos. Sé que no es lo mismo de antes, sé que estás desgarrada, que en tu pecho hay una herida que hace tiempo que no se cierra, sé que hace mucho que no respiras aire puro, solo humo, humo, humo y más humo.
Sé que has vivido mucho, me asusta contar tus años. Sé que nunca descansaste, siempre estuviste ofreciendo lo mejor de tí, de tus bosques, de tus playas, del corazón ígneo que te reviste y te puebla, siempre estuviste entregándote a todos y cada uno de tus hijos, aun cuando no te devolvían el mismo cariño.
Sé que nunca fuiste la eterna promesa, ni el nuevo mundo, ni la aventura, ni la emoción. Sí, es cierto, fuiste pionera en casi todo, ¿pero realmente mereció la pena?
Mira tu historia y todas las lacras que arrastras, aunque no fueran culpa tuya.
Quizá hoy te alaben, quizá hoy el mundo quiera asemejarse a tí, no por tu grandeza, sino por tu fachada seductora y por tus palabras progresistas, y aunque eso me entristezca profundamente, sé que eres símbolo de grandes ideales también, sé que eres bandera de nobles corazones.
Por eso te propongo soñar juntos, volar hasta que el Sol se apague, correr juntos, de la mano para construirte de nuevo, para destilar tu esencia y purificar tu mirada.
Ese es mi compromiso, ¿estás dispuesta a aceptarlo vieja Europa?
Súbase encima de un hoja diminuta, póngala bajo sus ligeros pies, trepe hasta lo alto de un trébol, contenga la respiración, un poco más aún;
déjese caer, cortando el aire con la hoja, planeando sobre la gravilla y la corteza del jardín,
aspire el aire tibiamente gélido, hasta que note un hormigueo en sus pulmones, ese hormigueo se llama Limpausa, por lo menos aquí, en mi mundo.
Divise alguna hormiga, dígale "Adiós" con la mano, y mire al horizonte, a ese superlativo horizonte, que amanece tan temprano y tan húmedo y tan fresco, pero que no es más que sublime poesía.
Y entonces, y sólo entonces, anímese a cantar algo aporético apologizando el apocalíptico apodo de Apolonio.
Apogeo revestido de guirnaldas. Carmesíes.
hágase primero pequeño, ya hablaremos después de ...
velocidad de obturador a 60 segundos filtro verde oscuro ¿que las ventanas por la noche no son verdes?¿que eso es irreal?
mágico lo llamo yo
La noche huele a verde oscuro, a pino destilado y a licor de ciprés en frasco pequeño; y yo con insomnio, gracias a Dios.
Salgo volando por la verde ventana de mi habitación que me está susurrando que huya, desde aquí arriba las luces de los coches son verdes, y las de las farolas también, los besos robados son verdes y las lágrimas de las despedidas verde oscuro tirando a verde
Cuando sobrevuelo Narbonia desciendo hasta llegar a sus jardines, jardines elegantes, románticos, estéticos, épicos. Paseo entre sus frondosos setos, y juego al escondite con mi verde sombra.
Me descalzo, porque la hierba con zapatos se pisa, y sin ellos se asimila. Me asimilo con el jardín, con la melodía verdosa que arrastra el viento y tras un largo pasillo tejido con una pérgola de enredadera llego hasta la orilla de un estanque iluminado.
Uno, dos, tres escalones hasta hundir mi pie en el agua verde oscura, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve hasta estar completamente sumergido en ese océano verde de 15x10 metros cuadrados. El mundo se ve curioso desde aquí dentro, una sirena verde pasa por delante de mí, y un delfín verde me acaricia un pie... siete, ocho, nueve escalones y ya estoy fuera, ahora si me he mimetizado.
Una mano me acaricia el rostro, suave al tacto, delicada, frágil. Pertenece a una mujer, con un vestido largo entallado y verde oscuro. Acerca su boca a mi oreja y me dice: "Ceux qui rêvent éveillés ont conscience de mille choses qui échappent à ceux qui ne rêvent qu'endormis". Y yo sin entender muy bien sus verdes palabras me deshago de su abrazo.
Cierro los ojos, aspiro, inspiro, respiro, expiro parfum vert foncé.